martes, 12 de abril de 2011

¿Cómo seremos en el futuro?

Maldita sea la hora en que esa, que llaman mi profesora de ingles quiso formular tal pregunta…Instantáneamente ideas cargadas de futurismo y globalización empezaron a brotar.

Imaginan perfectos porvenires, espacios perfectamente organizados, hasta suspiran imaginando amores virtuales y sonrisas empacadas.

Mientras todo esto sucede, es inevitable que mi nariz se torne roja y mi mirada vidriosa ¿realmente les llena imaginar, que no habrá bosques donde pasar la noche buscando estrellas y nombrando cada una de ellas? ¿Realmente les llena imaginar que todo perderá su aroma, color y sabor?; no pretendo describir el futuro realmente no lo quiero.

Porque no imaginan la evolución de las sonrisas, lo grandes que se volverían los abrazos y los amores que durarían más que a la vuelta de la esquina.
¿Por qué no piensan en eso? ¿Por qué olvidan sentir?; es inevitable mi nostalgia en estas situaciones, es imposible seguir derecho cuando los corredores están llenos de ideas vacías.

Hoy, así y ahora con mi nariz rojiza y mis vidriosos ojos, quiero confesarles, que no hay casa ni carro del futuro que desee tanto o más, que esos amores, sonrisas y miradas, marcados con arrugas en la historia. 

Luisa Pardo Mateus.

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